miércoles, agosto 23, 2006

Sunshine Pop!!!



Os invito, entonces, a un pequeño viaje musical por la costa oeste de los USA, en los felices primeros tiempos del movimiento Hippie, antes de que el ácido, Vietnan y las sectas terminaran con tanta despreocupación, y después de que la “British Invasion” barriese de las listas de éxitos de los USA a casi todos los grupos y artistas americanos.

Cogemos una de las máquinas del tiempo que, por ahora, se han inventado: El tocadiscos, y viajamos a mediados de los 60 para dar un paseo por un estilo musical que duró muy poco, pero que ha dejado un montón de joyas, buscadísimas y dificilísimas de encontrar. (Casi imposible a precios razonables).Y que dio paso al Bubblegum y a la psicodelia o al pop más barroco (Left Banque, etc), según se iba haciendo más simple, más ácido o más complejo.

Este estilo musical, más que de grupos musicales (que en algunas ocasiones ni tan siquiera existían, como si vivieran en una Casa Azul), era un vehículo para productores, y tiene su origen en las posibilidades que algunos genios les iban encontrando a los estudios de grabación, después de Rubber Soul o Revolver, que fueron un poco “la revolución”, y de los trabajos de Phil Spector y, por supuesto, las maravillas que creó Brian Wilson con Today! Y Pet Sounds. Este estilo se convierte en vehículo para artesanos del pop, como Gary Usher, Curt Boettcher o Gary Zeckley, que, sin llegar al talento y la maestría de Brian Wilson, dejaron discos que merece mucho la pena rescatar. Aunque otras veces se les va la mano con tanto arreglo, y los discos pueden resultar un poco empalagosos.

El destino de todas estas obras era el público masivo, y recogían todos los elementos de la música que estaba triunfando: Un poco de música vocal por aquí, un poco de surf por allá, un poquito de “Wall of Sound”, y otro poco de “Easy Listening”, o de música orquestal para consumo masivo (tipo Ray Coniff, o Boston Pops). Y todo muy bien mezclado en un estudio de grabación, para darle el toque final. Siempre buscando “la canción perfecta”, especialmente fijándose en la melodía, las armonías vocales, los ecos y reverberaciones o los arreglos orquestales, de órgano, o de instrumentos exóticos como el sitar o las marimbas. La canción es un poco “un fin en sí misma”, por eso a veces estos productores terminan pecando de pretenciosos, y por eso el estilo duró tan pocos años. Y derivó ya en el barroquismo, como le pasó a Gary Usher & Curt Boettcher con sus Sagittarius.(grupo en el que estaban casi todos los músicos de ese género, B. Johnston, Glenn Campbell, Sandy Salisbury, Lee Mallory, ...)

Las letras, bueno, tan solo pretenden divertir, provocar una sonrisa, y son muy ingenuas, hablando de lo de siempre, el amor, la amistad, y añadiendo los juegos de niños a la función (tiovivos, globos amarillos, cometas, sol, estrellas, etc), un poco la temática que seguiría el Bubble Gum. Que tanto me ha venido a la cabeza al ver a cierta ministra disfrazada de farola de Disneylandia.

Y los grupos, bueno, van desde los primeros discos de The Monkees, Tommy James, hasta The Association ,el grupo del género que más éxito tuvo, o cosas más complejas tipo Sagittarius, o el mismo “you can´t believe your eyes and Ears” de The Mamas & The Papas, o “Save it for a Rainy Day", de Jan & Dean (bueno, de Dean, más que de Jan), y grupos de estos que dejaron un disco y desaparecieron (si es que existieron alguna vez, claro) como The Yellow Balloon (este disco es absolutamente imprescindible) o Millennium (antes The Ballroom, los grupos de Curt Boetcher, como The Association), Lee Mallory, Free Design, Harpers Bizzarre o Sunshine Company, (que lo bueno de estas etiquetas es que se pueden estirar casi tanto como se quiera).

Una música apasionante, que a muchos le puede parecer demasiado recargada, a otros puede cansar,... yo, como todavía estoy investigando por este terreno, me puede la curiosidad y este estilo me resulta muy interesante, atractivo y, sobre todo, me está haciendo descubrir grandes canciones.

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